Ya existe una Política de Prevención de la violencia, ¿y ahora qué? – CIEN – Centro de Investigaciones Económicas Nacionales
14/08/2014

Ya existe una Política de Prevención de la violencia, ¿y ahora qué?

La aparición de un documento no resolverá de forma mágica el problema de delincuencia y menos de violencia. Aunque si bien orienta e instruye qué atender y en dónde, el trabajo más difícil está por venir: la implementación.
En repetidas ocasiones se ha hecho énfasis en que la prevención es un elemento fundamental en cualquier modelo o estrategia de atención al crimen y/o violencia.  Cualquier persona o institución que atienda problemas de este tipo sin considerar en sus planes a la prevención del delito y violencia, está hablando tonterías.
Modelos similares con resultados diferentes
Cuando se revisan acciones en materia de prevención en países como México, Costa Rica o Chile, no dista mucho entre una y otra.  En todos los países se habla de conductas criminales, factores de riesgo, de protección, población vulnerable, calidad de información, participación ciudadana, entre otros.  Todo esto es importante y no se debe olvidar que un inadecuado planteamiento puede socavar una implementación, pero también una inadecuada implementación puede no obtener los resultados esperados. 
Hoy existe una propuesta de lo que se propone hacer en cada uno de los municipios de Guatemala . El Viceministerio de Prevención de la Violencia y el Delito generó un “stock”de acciones que dependiendo de nivel de afectación criminal por municipio.
Es decir, que a nivel público, ya existe una propuesta de que se debe hacer. Que si bien no garantiza éxito tampoco fracaso y, como toda política, son propuestas y orientaciones.Donde cada ente ejecutor, que en este caso serán por excelencia los gobiernos locales, son los responsables de brindar seguimiento a estas acciones, su implementación, sus mediciones y claro, su financiación.
Este punto es clave, la determinación de la causalidad de ilícitos por parte de los gobiernos locales.  Es aquí donde se deben tener claras las medidas de prevención de la violencia y las medidas de prevención del delito.  Ya que se ha vuelto atractivo el gasto (algunos le llaman inversión)en la compra de cámaras, instalación de policías municipales, sistemas de denuncias digitales, entre otros, que pueden ser efectivos como medidas disuasivas (dependiendo su funcionamiento), pero que no solucionan el problema de raíz.
Desafíos
Cabe recordar que la Política establece cinco ejes estratégicos; de prevención contra la violencia de la niñez, contra la adolescencia y juventud, contra la mujer, contra la violencia armada y contra la violencia vial y accidentes de tránsito. A propuesta de la Política, ya se tiene qué haceren materia de prevención del delito y violencia en cada uno de los municipios del país. No obstante, el análisis y creatividad para reforzar y mejorar las propuestas en cada lugar será responsabilidad de cada autoridad local.  Por consiguiente, será necesario que cada gobierno local corrobore si en efecto, cada propuesta sugerida por la Política se adecua y atiende su realidad (social, política, financiera y cultural).  Asimismo, generar un plan de prevención de la violencia y el delito, que determine acciones, objetivos, metas, plazos, resultados y formas de implementación. Además, el plan deberá contener una clara diferenciación del trabajo competente a los diferentes ministerios, como instituciones de soporte. A fin de que los gobiernos locales traten de evitar la sobre presupuestación cuando la implementación de acciones sean de responsabilidad ministerial.
Por ahora, no existe justificación para no trabajar en prevención de la violencia y el delito, y el trabajo o la falta del mismo se verán reflejadoconstantemente en los índices criminales de cada población. Se enfatiza entonces, que la responsabilidad del gobierno en materia de seguridad es limitada.  Cuando la demanda de seguridad sobrepase lo que ofrece el gobierno (que sucede reiteradamente), no es solo asunto o culpa de gobierno. Sino que la sociedad también está siendo deficiente en la educación y atención de las personas, que por cualquier causa resultan siendo delincuentes. 
La búsqueda de resolver la delincuencia entonces, es un compromiso ciudadano, de Estado, que pasa más por la resolución de demandas socio-económicas que por problemas de seguridad por sí mismo. En este sentido, no se debe dejar por un lado que los delincuentes pueden ser también víctimas de la falta de educación, salud, trabajo, abrigo, vivienda, trabajo… de oportunidades de desarrollo. 

 

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