15/09/2014

Visión Guatemala

“El reto es que nuestros sueños se conviertan en visiones, luego en planes y se concreten en acciones para lograr la verdadera transformación de Guatemala”

Septiembre es el aniversario de la independencia. Rápido nos contagiamos para adornar con banderas, cantar al menos una vez el himno y celebrar en las escuelas las fiestas patrias. Miles de guatemaltecos se preparan en sus comunidades para llevar la antorcha, como símbolo de la libertad. Al verlos me ilusiona, pero a la vez me pregunto ¿qué los motiva y cuál es su visión?

Hace unos años, luego de la Firma de los Acuerdos de Paz, había mucho entusiasmo por construir un país diferente. Pronto se puso en marcha un novedoso proyecto “Visión Guatemala”. Su diseño se basaba en una metodología innovadora que utiliza la técnica de planeación por escenarios, centrándose en el futuro con base en el presente; explorando posibles rumbos, trabajando en conjunto, logrando el  consenso  y fortaleciendo el diálogo. 

Dividido en tres talleres, por varios días, alrededor de cincuenta guatemaltecos de diferentes partes conversamos, discutimos; pero también planteamos los escenarios posibles, factibles y deseables. Un escenario es una secuencia de eventos futuros. En esa época se formularon tres: 1) La ilusión de las palomillas, 2) el zigzagueo del ronrón y 3) el vuelo de la luciérnaga. Los mismos se presentaron para las siguientes tres décadas o períodos.

La ilusión de las palomillas esbozaba el poco aprovechamiento de las oportunidades.  “Persiste la mediocridad y, a pesar de las altas expectativas de la paz,  aún no logramos contar con un sistema de seguridad y justicia que combata la impunidad y respete los derechos humanos. Existen indicios de comprensión de la multiculturalidad y una sociedad civil fortalecida, pero persisten conflictos sociales y desafíos económicos. Se acentúa el centralismo. Para el período 2013-2020 se presenta  la carencia de cohesión e instituciones débiles, lo que resulta en un incremento de la corrupción, el narcotráfico y la delincuencia generalizada. Hay ausencia de identidad nacional y persiste un sentimiento de una sociedad sin valores, lo que apuntala la desconfianza. La recaudación tributaria presenta un bajo nivel, permanece la inestabilidad laboral y se amplían las brechas socioeconómicas. Se cuenta con una errática política ambiental. En resumen se vuelve a fracasar”.

El zigzagueo del ronrón era un escenario que se caracterizaba por el cortoplacismo. “Aquí predomina la idea del retroceso. Al principio el proceso de paz abrió las puertas y los gobernantes iniciaron con algunos cambios como respeto a los derechos humanos, seguridad ciudadana; pero no se fortalece la justicia. Se inicia la descentralización de los servicios como educación y salud. Existe un modesto crecimiento económico, mejora la infraestructura y aumenta la inversión. Sin embargo no hay estrategias de largo plazo. “Para nadie es un secreto los riesgos altos de desastres naturales”. Para el segundo período el malestar social se acentúa. Hay diálogo, pero no reconciliación. No avanza la reducción de la pobreza, se incrementan los conflictos laboral-patronales, decae la inversión y a pesar de que la economía ocupa nichos de excelencia en mercados de exportación, continúa una economía de subsistencia y un restringido acceso al mercado financiero local.  La reforma educativa no llega a ser profunda. Es evidente la carencia de un marco de políticas y de una agenda nacional”.

El vuelo de la luciérnaga era la visión. “Se fortalece el poder local, se reconoce la diversidad, se robustece la ciudadanía y se toma más conciencia en el país. Mejora la justicia y se reduce la impunidad. Se reconoce y se vive la interculturalidad. Hay síntomas de fortalecimiento económico por medio de estrategias de competitividad y aumento de la inversión. La educación se establece como objetivo nacional. Para el segundo y tercer período son evidentes los logros en cuanto a la identidad nacional. Se cuenta con unas líneas de comportamiento que favorece el sentimiento de orgullo y pertenencia. Hay generación de más y mejores empleos, crece la productividad, aumenta el ahorro y los ingresos fiscales. Hay una revolución educativa. Las estrategias de ambiente son efectivas. El Estado es moderno, eficiente y subsidiario, con un sistema autónomo de justicia. La reconciliación es profunda y el conflicto se ha superado”.

Usted dirá cuál escenario estamos viviendo. El reto es que nuestros sueños se conviertan en visiones, las visiones en planes y los planes en acciones para lograr la verdadera transformación de Guatemala. Podemos seguir ilusionándonos como palomillas o topetándonos como ronrones, pero requerimos ser luciérnagas. Estas ilustran la valentía para acabar con nuestros males, el coraje de iniciar los cambios y el valor de defender nuestros principios. La unión de cada una generará luz en una antorcha que estará encendida todo el tiempo, condición que nos hará libres.

Podemos seguir ilusionándonos como palomillas o topetándonos como ronrones, pero requerimos ser luciérnagas para cambiar.

Expertos, Front Page, RokSprocket Headlines ,
About María del Carmen Aceña