20/10/2015

Una osada apuesta mexicana

Bajas tasas de crecimiento económico; elevada tasa de crecimiento poblacional; insuficiente generación de empleos de calidad; elevados niveles de informalidad laboral; bajos niveles de capital humano; inadecuada y escasa infraestructura productiva. Así es la realidad en ambos lados de la frontera. A pesar que no existe mucha diferencia entre los indicadores económicos y sociales de Chiapas y Guatemala, sí existen profundas diferencias en la forma en que ambos países afrontan el reto del desarrollo. Por de pronto, mientras de este lado de la frontera todo se reduce a impulsar el “desarrollo rural” y la agricultura básica, del otro lado, los mexicanos, apuestan por impulsar “nuevos polos de desarrollo industrial que atraigan inversiones, generen empleos, desarrollen cadenas de valor, detonen una demanda de servicios locales y traigan beneficios a la población aledaña a estas zonas; puntas de lanza para propiciar un cambio de fondo en la estructura productiva de las regiones, al elevar la presencia de actividades económicas de alta productividad”.

El Gobierno mexicano está decidido a impulsar la industrialización y urbanización de las áreas más pobres en el suroccidente de su país, y aprovechar para ello su membresía en el Acuerdo Transpacífico, mediante la instalación de Zonas Económicas Especiales (ZEE) en circunscripciones geográficas con alto potencial económico. Mediante las ZEE buscan brindar a los nuevos inversionistas condiciones excepcionales para hacer negocios: “infraestructura de primer nivel, marcos regulatorios ágiles, regímenes aduaneros especiales, beneficios fiscales y laborales, programas de apoyo en materia de formación del capital humano, financiamiento e innovación, así como otros estímulos y condiciones preferenciales”. (http://www.presidencia.gob.mx/zonaseconomicasespeciales/).

Si bien podrían apostar por hacer de todo México un “país económico especial”, la realidad política actual del vecino país, muy probablemente, no permite más que este tipo de experimento económico que ha funcionado tan bien en otras latitudes. Una lección que debería poner Guatemala en práctica a la brevedad. Si los mexicanos apuestan por una ZEE en Puerto Chiapas, a unos cuantos kilómetros de la frontera con Guatemala, para transformar la pobre región fronteriza en una pujante área de desarrollo urbano e industrial ¿qué impide a Guatemala hacer lo mismo de este lado de la frontera? El desarrollo de esta ZEE en Puerto Chiapas representa una amenaza real para Guatemala, sobre todo si se considera que ellos cuentan con un tipo de cambio más competitivo, un menor costo unitario de la mano de obra, un mayor mercado interno y un TLC con Guatemala. Resulta paradójico que, teniendo idénticos problemas económicos y sociales, en México se apueste por atraer nuevas empresas industriales y crear empleos de calidad en ubicaciones geográficas estratégicas con acceso a puertos y redes de transporte, mientras que en Guatemala se apuesta por todo lo contrario.

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