Trump y la cooperación para el desarrollo – CIEN – Centro de Investigaciones Económicas Nacionales
27/11/2018

Trump y la cooperación para el desarrollo

El desarrollo económico requiere mucho más que la simple cooperación, especialmente cuando esta no tiene las prioridades claras.

27 de noviembre del 2018

 

Escrito por: Hugo Maúl Rivas

Put your money where your mouth is. Si el señor Trump de verdad quiere tener un impacto económico positivo y duradero sobre el Triángulo Norte, como correctamente lo puntualizara Miguel Gutiérrez en su columna el pasado domingo, necesitaría estructurar un “Mini Plan Marshall” para sus programas de Ayuda Oficial para el Desarrollo –AOD–

Según el Creditor Reporting System –CRS–, base de datos de la OECD sobre la ayuda financiera a los países, Guatemala recibió de EE. UU. en AOD no reembolsable unos US$964 millones durante el período comprendido entre 2009 y 2016. Durante ese mismo período, el país recibió aproximadamente unos US$37 millardos por concepto de remesas internacionales; esto es, 38 veces más de lo que representó la ayuda oficial del gobierno de EE. UU. En total, el Triángulo Norte recibió unos US$2.8 millardos durante el período en cuestión, mientras que las remesas internacionales de la región superaron los US$93 millardos; esto es, 33 veces más. Con el puro propósito de comparar qué tanto la retórica política estadunidense se convierte en compromisos financieros para con sus aliados, basta con considerar que durante el mismo período de referencia ese gobierno donó cerca de US$22 millardos a Afganistán, uno de los países del mundo que más ayuda de este tipo recibe por parte de ese gobierno.

Es decir que ni gastando el triple de lo que ya invierte en Afganistán, podría el gobierno de EE. UU. tener un impacto económico similar al que ya tiene la migración por medio de las remesas. En términos per cápita anuales, el gobierno estadounidense invirtió durante el período 2009-20016 cerca US$70 y US$9.42 en Afganistán y el Triángulo Norte, respectivamente. Montos que, de haberse entregado de manera directa a cada ciudadano, como una transferencia, difícilmente mejorarían mayor cosa el bienestar de los ciudadanos de estos países. Esta sencilla comparación basta y sobra para comprender por qué las amenazas del señor Trump en materia de recortes a la cooperación no provoca grandes preocupaciones entre la mayoría de políticos y ciudadanos de esta región. Más que infundir temor de esta forma, la administración Trump debería reconocer que lo que se necesita son grandes proyectos de infraestructura productiva; inversión extranjera directa en proyectos capaces de generar amplias oportunidades de empleo; urbanización; mayor apertura comercial; adopción de políticas públicas favorables a la creación de empleo en gran escala y agregación de valor a la producción nacional; transferencia tecnológica; y, sobre todo, reconocer que el desarrollo económico requiere mucho más que la simple cooperación,
especialmente cuando esta no tiene las prioridades claras.

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