17/08/2021

Radicalización del conflicto

Escrito por: Hugo Maul Rivas

Guatemala, 17 de agosto del 2021

La extrema polarización que caracteriza a la crisis política actual dificulta la búsqueda de puntos de encuentro entre las partes en conflicto. Pareciera no haber ya lugar para la construcción de “visiones compartidas”; para practicar la “democracia deliberativa” en la búsqueda de salidas que beneficien a todos; para la búsqueda de consensos mínimos en torno a los puntos más álgidos que caracterizan la situación actual. Pareciera no haber espacio para posiciones intermedias, para la construcción de puentes que permitan comunicarse a los extremos. No hay lugar para “terceras vías” o puntos intermedios; quienes se atreven a poner en duda las, supuestamente, apodícticas proposiciones de cada uno de los bandos en conflicto corren el riesgo de convertirse en enemigos de todos: al mejor estilo de “si no estás conmigo, estás contra mí”. Si bien la búsqueda de consensos, la construcción de visiones compartidas y el ejercicio del diálogo no han resultado ser la panacea para la búsqueda de soluciones a los problemas que aquejan al país, también es cierto que la vía de la radicalización de las posturas y la escalada del conflicto tampoco lograron mayor cosa en el pasado. De manera que, para ser justos, así como se critica abiertamente todo lo que se ha hecho antes, también habría que criticar las nuevas radicalidades, que no son más que las mismas viejas prácticas de siempre envueltas en nuevas vestiduras.

Por más que cada una de las partes en conflicto grite a los cuatro vientos que tienen en sus manos la solución ideal para estos males, lo más seguro es que tales posturas padezcan de incontables defectos. Es momento de reconocer que nadie tiene una receta mágica para salir de los problemas que aquejan al país; el tipo de problemas que sufre Guatemala requiere de mucho más que lindos ideales, ingeniosos slogans, sesudos planes, fuertes denuncias, inconformidad e indignación ciudadana e, incluso, voluntad para llevar el conflicto hasta sus últimas consecuencias. Si fuera esta la primera vez que todo esto sucede en Guatemala, tal vez habría alguna justificación para pretender alcanzar un mejor estado de cosas por medio de la polarización de las posturas; la descalificación; la mentira sistemática; y la violencia. Exacerbar el conflicto para justificar medidas de tipo populista, como las que vuelven a estar de moda en la región, está probado que no llevan a ningún lado, salvo a más pobreza, marginación e injusticia. Utilizar el conflicto para adoptar medidas que favorecen solamente a los allegados al poder tampoco es el camino, la historia del pasado siglo lo demuestra con creces: pobreza, marginación e injusticia. Hay que reconocer que la gama de posibilidades para tomar malas decisiones es casi infinita y, además, que ninguno de los bandos en conflicto tiene el monopolio en esta materia.

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