02/12/2013

Presupuesto público 2014

Los congresistas deben reflexionar las implicaciones de sus decisiones.

Según este matutino en su edición de ayer, la agenda del Legislativo contempla aprobar de urgencia nacional un préstamo de US$237 millones del BID y, en un segundo paquete, el presupuesto público para el próximo año. Antes de aprobar este nuevo préstamo y el presupuesto para el 2014, los partidos representados en el Congreso deberían reflexionar profundamente las implicaciones que tienen estas decisiones.

Es importante comprender que una vez aprobado el monto total del presupuesto para el 2014, dicho sea de paso, superior a los Q70 millardos, se comprometen de manera implícita a aprobar las fuentes de financiamiento correspondientes. Si alguna bancada tiene objeciones en cuanto al elevado monto, el momento para recortar los gastos es antes de aprobar el mismo y no el momento en que se somete al Pleno la aprobación de sus fuentes de financiamiento.

En el mejor de los casos, este es un remedio desesperado para corregir problemas que no se pudieron anticipar en su momento. Lo cual, a todas luces no es el caso con el presupuesto público vigente. Los diputados bien sabían los problemas asociados con la calidad, transparencia y efectividad del gasto público cuando aprobaron el presupuesto vigente. Siempre tuvieron en sus manos, como recurso de última instancia, la posibilidad de recortar el gasto y/o reorientar las prioridades del mismo. O bien, si tanto es el compromiso con los temas anteriores, modificar la normativa que rige el proceso de elaboración del presupuesto, ejecución y rendición de cuentas del gasto.

El endeudamiento adicional que el Congreso habrá aprobado durante estas últimas dos semanas es consecuencia del elevado monto de gastos que se aprobaron en 2012. Los cerca de Q2 millardos adicionales de deuda pública tienen su origen en el desbalance entre ingresos y gastos presupuestados para 2013. Si bien el nivel de ingresos tributarios no ha alcanzado los niveles que se esperaban, estos préstamos obedecen al elevado déficit fiscal que contenía el proyecto de presupuesto para 2013.

Ahora que, según este matutino, “los oficialistas tienen previsto… consensuar el apoyo para que se legisle de urgencia nacional el Proyecto de Presupuesto para el próximo año por Q70.5 millardos”, es de vital interés que los diputados comprendan la importancia de ajustar el monto total de gastos conforme a los ingresos tributarios que se esperan obtener el próximo año.

En caso de materializarse el déficit fiscal presupuestado, que tengan claro que el momento para recortar gastos y priorizarlos es cuando se aprueba el Presupuesto. Pretender controlar el gasto limitando su financiamiento es como pretender que un niño no se coma el dulce cuando ya lo tiene dentro de la boca. Tal y como la experiencia de este año lo ha demostrado. Al final, una vez aprobado el gasto, lo más seguro es que este se gaste en su totalidad.

http://www.elperiodico.com.gt/es/20131105/opinion/237343/

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