03/02/2020

Los cambios que requiere la educación

Escrito por: María del Carmen Aceña

Guatemala, 03 de febrero del 2020

Los guatemaltecos estamos deseosos de contar con más y mejor educación. Un sistema educativo debiera como mínimo formar capacidades intelectuales, morales, afectivas y convertir a las personas en cultas y respetuosas de las normas de convivencia en sociedad. Debiera buscar que cada individuo desarrolle su potencial, pueda valerse por si mismo, producir durante su vida laboral, interactuar efectivamente con los demás y participar como ciudadano.

A pesar de muchos intentos, aún no se logra que todos los niños y jóvenes asistan a la escuela y reciban una educación de calidad. Actualmente la educación merece una transformación, especialmente por el cambio que el mundo presenta. Con las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) se puede interactuar mejor, tener acceso a muchísima información, contar con tutoriales y estar constantemente aprendiendo. También se requiere de maestros bien formados y capacitados para impartir educación personalizada, atender las necesidades específicas de cada alumno e ir adaptando el ritmo de aprendizaje a sus capacidades. Como señala la Fundación Santillana “la tecnología tiene la potencialidad de contribuir a transformar los sistemas escolares en un mecanismo mucho más flexible y eficaz”.

Luego de los Acuerdos de Paz (1996) se deseaba realizar una revolución educativa en Guatemala. Durante muchos años expertos, funcionarios y miembros de la sociedad civil estuvieron discutiendo en qué consistiría esta reforma educativa y cómo lograr que llegara a las aulas e impactara positivamente en los alumnos. La reforma contenía cuatro ejes: a) Vida en democracia y cultura de paz, b) unidad en la diversidad, c) desarrollo integral sostenible y d) ciencia y tecnología. Además, incluía 11 áreas de transformación: 1) Técnico pedagógico, 2) administrativa, 3) desarrollo de recursos humanos, 4) legal, 5) políticas públicas, 6) económico financiera, 7) idiomas, 8) cultural, 9) comunicaciones, 10) infraestructura y 11) productividad.
Muchos opinaban que la clave para lograr un sistema educativo distinto requería de un nuevo currículo. El currículo o currículum es un plan o programa que en principio debiera impartirse en todas las escuelas y colegios. Regula elementos que determinan los procesos de enseñanza y aprendizaje. Incluye contenidos, objetivos, estándares y competencias. Lo ideal es que cada alumno logre un aprendizaje mínimo en todas las materias. Uno de los productos concretos después de los acuerdos fue el Currículo Nacional Base (CNB). Tomó muchos años elaborarlo y discutirlo, y en el año 2004 se tomó como objetivo llevarlo a las aulas e implementarlo. El desafío era que los directores y docentes lo tomaran como un reto e inspiración y lo utilizaran como un instrumento de cambio para mejorar el aprendizaje de los alumnos. Esto implicaba una transformación de cómo enseñar. En el año 2008 se hizo una evaluación y apenas uno de cada tres centros educativos utilizaban este nuevo instrumento.

Lamentablemente, aún no se cuenta con una ley de educación moderna que incluya los cambios luego de los acuerdos, ni las necesidades del siglo XXI. Sin embargo, se promocionaron varios idiomas mayas -se produjeron textos, se abrieron escuelas normales de educación bilingüe intercultural y se imparte en varias escuelas educación bilingüe. También se construyeron varias escuelas y se triplicó el presupuesto del Ministerio de Educación (MINEDUC). Era crucial y sigue siendo lo más importante, la formación inicial de los docentes, su capacitación durante el servicio y alinear sus incentivos para poner en marcha tan anhelada reforma. Sin embargo, hubo varios intentos, pero hay mucha resistencia al cambio -especialmente de parte de los sindicalistas-. Se crearon sistemas de información y evaluación, sin embargo, la administración permaneció centralizada. Poca ciencia se ha enseñado y se ha invertido en algo de tecnología como dotar de computadoras a la mayoría de los docentes, proporcionar laboratorios de computadoras a las escuelas públicas de secundaria y también se donar equipos a varias escuelas de primaria. Pero lo más dramático es que el aprendizaje de los estudiantes no mejora.
El 30 de diciembre del 2019 a todos sorprendió que el MINEDUC publicara un nuevo currículo para ser implementado a partir de enero del 2020 (Acuerdo Gubernativo 3833-2019), proyecto que aparentemente estaba en una etapa de socialización. Difícil ponerlo en práctica durante este ciclo escolar, además que no está alineado ni con los textos impresos, ni los contenidos de la formación inicial de maestros y mucho menos con las pruebas de evaluación. Se desconoce el fondo de esta acción. Una buena decisión sería suspenderlo y discutir su contenido. Tal vez lo que necesitamos es un instrumento más dinámico y flexible, siempre y cuando se cumplan con las metas de aprendizaje establecidas. Debemos de aprender de los mejores sistemas del mundo como el de Finlandia, Irlanda o Estonia.

Sin embargo, si realmente deseamos que la educación cambie en Guatemala debemos enfocarnos en los docentes. Necesitamos una carrera basada en mérito, con un proceso de formación inicial docente muy profesional, competitiva y excelente. Antes de becar a futuros maestros, debe seleccionarse personas con vocación, interés y pasión por la educación. Se requiere un sistema de reclutamiento transparente que premie a los mejores. Posteriormente es indispensable contar con orientación y capacitación constante en las aulas y ponerse metas respecto a la mejora del aprendizaje de los estudiantes. Se requiere personas inteligentes, abiertas y autodidactas que estén al servicio de la educación y no de los políticos o sindicalistas de turno que persiguen únicamente una plaza casi inamovible. Guatemala requiere una reforma educativa integral. ¿Cómo transformamos la formación del maestro? ¿Qué cambio considera crucial en la educación del país? ¿Sabe que es el Currículo Nacional Base?

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