La salud, una prioridad nacional – CIEN – Centro de Investigaciones Económicas Nacionales
03/08/2014

La salud, una prioridad nacional

 

En los últimos días se han evidenciado los grandes desafíos que presenta la salud pública en Guatemala. La renuncia del viceministro, el cierre de consultas en hospitales por la falta de insumos de laboratorio y quirúrgicos y  la ausencia de recursos para continuar con el primer nivel de atención de salud son los más complejos.

La salud y la prosperidad económica se encuentran ligadas más de lo que se cree. Las personas saludables logran aprender mejor, ser más dinámicas y también ser productivas. Lamentablemente una alta proporción de la población guatemalteca, especialmente en el área rural, muere y se enferma por causas que se pueden prevenir.

El país cuenta con una de las tasas de mortalidad materna más altas del continente.  El 70% de las muertes ocurren en mujeres indígenas. Muchos niños mueren. Y, a pesar de la existencia de políticas específicas para atender a la desnutrición en el país, y la puesta en marcha del Pacto Hambre Cero, Guatemala continúa estando entre los países más rezagados en desnutrición crónica del mundo. La mitad de los niños están condenados a perder su desarrollo cognitivo, que afectará su capacidad de aprendizaje y su productividad de adulto.
Las enfermedades y causas de muerte de la población en general han evolucionado en los últimos años. Estas varían acorde a la pertinencia étnica, el área de residencia y el género.  Por ejemplo, en el área urbana las principales causas de muerte son la agresión con disparo de armas de fuego, neumonía, diabetes, infarto e hipertensión; y en el área rural la neumonía, diarrea y gastroenteritis, agresión con disparo de armas de fuego, desnutrición e infarto.

El  Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) debiera brindar cobertura al 80% de la población. El MSPAS se organiza en tres niveles de atención. El primer nivel, que presta atención básica por medio de programas de atención primaria y puestos de salud, debiera ser la puerta de entrada para los usuarios del sistema. Si un paciente presenta una situación más complicada, correspondiera ser referido a los siguientes dos niveles en los cuales se ofrecen procedimientos más sofisticados (exámenes de laboratorio, cirugía, tratamientos, y otros). El segundo nivel lo conforman los centros de salud y un tercer nivel los hospitales públicos. Sin embargo solo alrededor del 1% de las consultas son referidas a otros niveles. Ello causa que en los hospitales ingresen personas que debieron ser atendidas en puestos o centros de salud, lo cual genera altos costos y  desperdicio de recursos.

Un estudio realizado por Garcés y Garcés hace unos años evidenció que la población asiste en su mayoría a una clínica privada (41%), seguida por los centros de salud (13%), hospitales públicos (12%), farmacias (8%), puestos de salud (7%) y el Instituto de Seguridad Social –IGSS- (7%). La automedicación y la preferencia por asistir a clínicas privadas para recibir atención hace que el gasto privado en salud sea del 72% del gasto total, lo cual si se compara con otros países es muy alto.  De este gasto, sólo el 5% se hace por medio de seguros.

 

 

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