03/03/2022

La Cuaresma: tiempo de conversión y perdón

Escrito por: Verónica Spross

Guatemala, 03 de marzo del 2022

En la mayoría de culturas y religiones hay una época del año que se destina a la purificación. En el caso de los católicos la Cuaresma representa el periodo en que debe intensificarse la oración, el ayuno y la práctica de las acciones de misericordia con el propósito de que llegue el cambio o conversión. Se trata de reflexionar y mejorar la propia vida, dejando atrás los malos hábitos y los pecados u ofensas que se estén cometiendo.

La imposición de la ceniza en el miércoles que da comienzo a la época previa a la Semana Santa nos llama a considerar que somos mortales, con vida finita y que por tanto se debe vivir la vida con humildad y santidad. La frase que los sacerdotes pronuncian al imponer en la frente de los feligreses la cruz es: “Polvo eres y en polvo te convertirás”.

Son palabras bastante profundas que deben llevar a meditar que realmente los bienes materiales son menos importantes de lo que pensamos; que no llevaremos nada a la otra vida y en que se debe valorar más el ser y el hacer que el tener. Además, se posiciona el mensaje de retomar la ruta para llevar una vida recta, basada en la moral y la ética. Es la oportunidad que todos tenemos de hacer un alto en el camino y pensar qué cosas deben dejarse en el bote de la basura y cuáles son útiles para crecer como personas de bien que aportan a la familia y a la sociedad, en las distintas instancias en que se participa.

Esto debe aplicarse a la actividad ciudadana y política también. Es momento de reflexionar que toda forma de corrupción es inaceptable y cualquier obra o contratación con fondos públicos debe transformarse en un proceso abierto, transparente y competitivo. Asimismo, debe dejarse de practicar el clientelismo y el amiguismo en los ministerios, secretarías, dependencias y municipalidades. La contratación de personal debe basarse en el mérito y no en el “cuello” o amistades que se pueda tener. De lo contrario, los resultados de la gestión pública a cualquier nivel son deficientes, porque no se privilegia a los más preparados para una función básica del gobierno o servicios para los ciudadanos.

En cuanto a las guerras, y la que ahora nos ocupa entre Rusia y Ucrania, la Cuaresma debe llevarnos a privilegiar la vida, el respeto a la libertad de los ciudadanos ucranianos y a promover el diálogo para cualquier diferendo o conflicto que se esté dando. Sea cual sea el país que genera una guerra, estas situaciones bélicas son intolerables a la luz de quienes defienden el Estado de derecho y el respeto a los derechos individuales. Y desde el ángulo moral no pueden justificarse, si recordamos el mandamiento “Ámense los unos a los otros”, y no solo eso, sino encima de todo “Amen a sus enemigos” y “Perdonen a quienes les ofenden 70 veces 7”, o sea siempre.

En esta Cuaresma esperamos que el conflicto cese y Rusia respete a su vecino, que aunque pequeño, podría resultar siendo como David, que con una piedra pudo matar al gigante Goliat. Por ahora los cambios en Europa son tremendos: Alemania aumentó su presupuesto de defensa, se ha fortalecido a la Unión Europea, varios países han ingresado a la OTAN, muchos rusos y ucranianos han muerto ya, han crecido las amenazas de una guerra nuclear. En fin, que en esta época cuaresmal se rece por la paz y podamos retomar la interacción social espontánea que se da en una sociedad libre.

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