17/09/2019

Fijación del salario mínimo

Escrito por: Hugo Maul Rivas

Guatemala, 17 de septiembre del 2019

Un desgastado y estéril debate que resulta ajeno para la gran mayoría de guatemaltecos que deben valerse por sí mismos para procurarse un ingreso laboral; constante invocación a una vacía simbología que, en el mejor de los casos, no pasa de representar un lejano anhelo imposible de alcanzar para los casi cinco millones de guatemaltecos que no consiguen un puesto de trabajo en donde puedan hacer realidad tal ficción jurídica; descontextualizada retahíla de acusaciones entre quienes deciden sobre los destinos de una inmensa mayoría de guatemaltecos, a quienes les preocupa más conseguir un empleo que lo que se negocia en dicha mesa. Tal como lo señalara J. Tobin, Premio Nobel de Economía 1981, reconocido economista promotor de la intervención gubernamental en la economía, “la legislación de salario mínimo… disminuye las oportunidades de empleo y resulta ser una inefectiva herramienta para mantener o redistribuir los ingresos”. O bien, si no bastara con un economista escéptico de las bondades del mercado, P. Samuelson, Premio Nobel de Economía 1965, coincidía en señalar que “ningún bien se le hace obligando a los empleadores a que paguen elevados salarios mínimos cuando, en realidad, es ese elevado costo lo que les impide a éstos conseguir un trabajo”.

El estéril debate en torno a la fijación del salario mínimo no permite que aflore el verdadero problema en materia salarial de Guatemala: los bajos ingresos laborales de la población que no puede conseguir un trabajo asalariado en condiciones formales. Como correctamente sostenía G. Myrdal, Premio Nobel de Economía 1974, reconocido economista y sociólogo de izquierda, “quienes carecen de las capacidades para ganar lo mínimo necesario para vivir decentemente necesitan ayuda, pero eso no se logra por medio de salarios mínimos, presiones sindicales para mejorar los salarios o cualquier otro tipo de regulaciones que buscando beneficiar a los trabajadores provoca que éstos terminen no encontrando trabajo”. El principal problema en materia de salarios es la imposibilidad de millones de guatemaltecos de acceder a oportunidades laborales más productivas que justifiquen el pago de una salario más alto. Mientras no se comprenda el negativo papel que juega el salario mínimo para mejorar las condiciones de quienes no tienen empleo, sobre todo de aquellas personas con menores niveles de experiencia, educación y capacitación, en el papel se podrá seguir aumentando el mínimo pero cada vez habrá menos trabajadores que consigan empleos donde puedan gozar de este beneficio. La mejor manera de proteger los intereses de los trabajadores, no el de los dirigentes sindicales, es promoviendo la creación masiva de nuevos puestos de trabajo.

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