16/03/2021

Encarecimiento global de productos básicos

Escrito por: Hugo Maul Rivas

Guatemala, 16 de marzo del 2021

Según el Índice de Precios de Mercancías para Países de Ingresos Bajos y Medios, del Banco Mundial, los alimentos y energéticos vienen experimentando un importante encarecimiento desde mediados del año anterior. En menos de nueve meses, el valor promedio de los índices de productos de alimentos y de energía han crecido más del 30 por ciento. En el caso de los alimentos, muy cerca de alcanzar su pico más alto de la historia reciente, rompiendo así una tendencia hacia la baja que duró casi diez años. En el caso de los precios de los energéticos, que sufrieron un desplome mucho mayor que el de los alimentos, la recuperación reciente que han experimentado todavía los sitúa muy lejos de su récord histórico reciente. En el caso de los precios de los combustibles, siendo Guatemala un importador neto, es totalmente normal que los precios locales aumenten conforme lo hacen los precios internacionales. En lo que respecta al precio de los alimentos, los aumentos de precio en los productos de exportación provocan un incremento en el valor de este tipo de exportaciones, beneficiando así a todos los actores económicos que participan en su producción. No obstante, Guatemala también es un país importador de alimentos, por lo cual, incrementos en precios de materias primas como los granos, aceites comestibles y productos cárnicos impactan de manera directa el precio de los alimentos a nivel local. En cierto sentido, a nivel de país, parte del impacto positivo del aumento de precios de los productos de exportación se compensa con el aumento de precios de los alimentos a nivel interno.

Para nadie era un secreto que la tendencia hacia abajo en estos precios, tarde o temprano, se revertiría; tal vez cause sorpresa que luego de mínimos históricos al principio de la pandemia, ahora estén repuntando de forma acelerada. Algo que tampoco debería sorprender a nadie considerando los más de US$13 trillones (billones en castellano) de programas de estímulo al consumo en el mundo desarrollado, sumados a la debilidad del dólar. El aumento de estos precios en los mercados internacionales, guste o no, impactará el bolsillo de los guatemaltecos; más que quejarse y buscar cómo revertir artificialmente este impacto, habría que hacer todo lo posible para generar más empleo, mejorar los ingresos de los trabajadores, invertir en infraestructura de transporte y mejorar las capacidades productivas del país. Si bien es muy temprano para saber si el mundo está ante un cambio de tendencia de largo plazo en esta materia, en lugar de quedarse de brazos cruzados esperando que estos precios bajen, este es el momento para reconocer que el bienestar del país no puede depender única y exclusivamente de factores que no se controlan internamente.

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