El Presidente y el BANGUAT – CIEN – Centro de Investigaciones Económicas Nacionales
16/09/2014

El Presidente y el BANGUAT

El secretismo en este tipo de asuntos nunca trae nada bueno. Mantener bajo tanta reserva el nombramiento del próximo presidente del Banco de Guatemala no es un buen augurio. A menos de quince días de que asuma el nuevo presidente de la institución es muy poco lo que se sabe acerca de los candidatos al cargo. A lo sumo, en función de su revelada preferencia política y el diferendo con Pérez Molina, lo único que se puede inferir es que Barquín está fuera de la carrera. No se sabe más que eso; parece que las máximas autoridades del país han optado por mantener en muy bajo perfil dicho nombramiento y revelarlo todo en el último momento. Actitud que estría alineada con el deseo de evitar un extenso y costoso debate público acerca de los méritos técnicos y trayectoria profesional de la persona que goza de las simpatías del gobierno de turno.

 

Sobra decir que el BANGUAT no es como muchas otras dependencias en donde da lo mismo nombrar a un amigo, correligionario, ex funcionario de dudoso proceder o recomendado sin experiencia técnica y probada capacidad para el cargo. Más allá de que lo que establezca la ley, la responsabilidad de dirigir el banco central requiere que se escojan personas con capacidad técnica comprobada, con independencia de criterio y sin vinculaciones económicas y políticas. Características difíciles de encontrar dentro de los círculos de poder más cercanos al presidente de la República. Aunque según el espíritude la ley este tipo de profesionales debería quedar fuera del proceso,dada la discrecionalidad que rodea este nombramiento, lo más seguro es que sean los vínculos políticos los que determinen quién resulte favorecido.

 

De ser reconocida públicamente esta situaciónel escrutinio público se haría presente y habría fuertes críticas al gobierno de turno por intentar politizar la institución. Lo cual lo evitan manteniendo en extremo secreto hasta el último momento el nombramiento del próximo presidente del BANGUAT. Si bien esto puede ser una astuta jugada política, representa una pésima carta de recomendación para quien resulte favorecido con dicho nombramiento, sobre todo si se trata de alguien claramente allegado al gobierno de turno. Sobre todo, si el BANGUAT se va a utilizar para premiar políticamente a algún personaje que ha sabido servir los intereses del partido en momentos de necesidad; a algún miembro del partido que no ha tenido su oportunidad todavía o; a algún ex funcionario que merece un premio de consuelo.

 

El proceso de nombramiento del nuevo presidente del BANGUAT,al igual que se estila con otros cargos de similar importancia, debería ocurrir con la debida antelación y ser completamente transparente. Las decisiones de última hora, la falta de escrutinio público y el secretismo en torno al nombramiento debilitan seriamente la credibilidad de la institución y de quien, finalmente, resulte elegido para dirigirla.

 

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