Desconfianza y Economía – CIEN – Centro de Investigaciones Económicas Nacionales
16/10/2018

Desconfianza y Economía

«Lamentablemente, parece que la suerte está echada».

 

16 de octubre del 2018

Escrito por: Hugo Maul R.

Los crecientes niveles de polarización y conflicto que vive el país desde hace algún tiempo están pasando su factura a la economía nacional, sobre todo en lo que se refiere a la pérdida de confianza sobre el futuro político y económico del país. Además de los crecientes niveles de desconfianza entre los ciudadanos del país. A este complicado ambiente, en donde abunda la descalificación y el menoscabo de los rivales, hay que sumarle las expectativas negativas que genera entre los agentes económicos la ausencia de una visión compartida de desarrollo del país y de una política económica y social congruente con la misma. Para nadie es un secreto el papel que juega la desconfianza sobre la formación de expectativas en materia económica, sobre todo en decisiones cuyos efectos se perfeccionan en el futuro tales como el ahorro, inversión, tasas de interés, tipo de cambio, etcétera. Variables como estas, sobre todo las de tipo financiero, son altamente sensitivas a rumores; noticias, reales o falsas; desconfianza, fundada o infundada; conflictos, justificados o injustificados.

La confianza en las instituciones jurídicas y económicas de un país, así como en el resto de ciudadanos, juega un papel crítico en el adecuado funcionamiento del sistema económico al reducir costos de transacción en las relaciones económicas. Un sistema económico basado en la desconfianza desperdicia recursos en actividades que malgastan riqueza, que consumen recursos que se justifican solamente en razón de la protección o disuasión frente a comportamientos oportunistas o destructivos de terceros. Esto es, los recursos económicos que son necesarios para llevar a cabo una transacción económica pero que no son parte de los bienes y servicios que se están intercambiando. El aumento de este tipo de costos dificulta y encarece los negocios, a la vez que reduce la eficiencia de los procesos económicos. Sobra decir que una de las funciones básicas del Estado es garantizar la protección de los derechos básicos de sus ciudadanos; sin embargo, por más efectivo que fuera el Estado en esta tarea, no hay sistema jurídico que pueda reemplazar el papel que juega la confianza entre las personas en una sociedad.

En la medida que la polarización continúe, se agrave y se traslade hacia el campo electoral, como presumiblemente sucederá el próximo año, es de esperar que el clima de negocios y de inversión se siga deteriorando cada día que pase. Si el ambiente político y social que ha vivido el país durante los últimos 18 o 24 meses en nada ha ayudado a superar el complicado panorama económico que afronta el país, lo que espera a Guatemala durante el próximo año puede ser todavía más grave. Lamentablemente, parece que la suerte está echada.

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