Congreso eficiente – CIEN – Centro de Investigaciones Económicas Nacionales
09/11/2015

Congreso eficiente

Entre las instituciones públicas más importantes se encuentra el Congreso. En su afán de equilibrar los tres organismos del Estado, la Asamblea Nacional Constituyente otorgó mucho poder al Ejecutivo, al que en concordancia con su ley interna se le permite una serie de prerrogativas que dificultan incluso su propio actuar. Adicionalmente el Legislativo no tiene sistemas de fiscalización y rendición de cuentas, ni restricción al aprobar su presupuesto.

Preocupa el éxito del próximo presidente. El partido tendrá solo 11 diputados y no tiene experiencia parlamentaria. El Congreso puede fácilmente bloquear al Ejecutivo y obstaculizar su desempeño.

Un estudio reciente realizado por el CIEN concluye que el Congreso no está cumpliendo de manera eficiente su mandato. Hay mucho transfuguismo entre los diputados, lo que debilita la representatividad de “las ideas” del partido versus la persona. Luego se han observado fallas internas como interpelaciones que duran meses, poca emisión de leyes, trabajo muy escaso de las comisiones, agendas coyunturales y falta de transparencia en la administración.

Ha habido abuso de la figura de la interpelación. Por ejemplo, el proceso del exministro de Cultura y Deportes, Carlos Batzín, duró 17 meses, asistió a 42 actividades del pleno y al final sólo 34 diputados pidieron el voto de desconfianza. A la fecha del estudio, en la legislatura actual se habían realizado 87 sesiones y se aprobaron 78 decretos, comparando con 258 sesiones y 207 decretos en la legislatura anterior. También se encontró que hay 52 comisiones (32 ordinarias, 16 específicas y 4 extraordinarias) y que algunas ya no responden a las necesidades del país.

El gasto del Congreso ha aumentado desmesuradamente. En los últimos años, su presupuesto pasó de Q130.6 millones en el 2000 a Q685.9 millones en 2014, de hecho se duplicó del 2005 hasta la fecha, con el mismo número de diputados (158). Actualmente un diputado le cuesta a cada guatemalteco Q4.2 millones al año. El costo anual aumenta debido a incrementos salariales del 10 por ciento a sus empleados que señala el pacto colectivo y al número de plazas –cifras que no son públicas a pesar de lo establecido por la Ley de Acceso a la Información y la propia Constitución.

Por otro lado, se nota como algunos miembros del Congreso influyen en el presupuesto incluyendo obras, financiando proyectos, refiriendo personas para ser contratadas o favoreciendo a ONGs sin evaluar su capacidad. Luego, restringen al Ejecutivo en su actuar con los famosos candados presupuestarios y no terminan su tarea de improbar o aprobar la ejecución del presupuesto del año anterior. Tal y como lo ordena el artículo 171 de la Constitución).

Al hacer cambios a la Ley Electoral y de Partidos Políticos la situación podría mejorar. Sin embargo para lograr resultados distintos se requiere realizar reformas a la Ley Orgánica del Congreso que incluyan: normar el transfuguismo, limitar el tiempo de las interpelaciones, reducir el número de comisiones, crear un mecanismo para que la agenda sea de país y plantear procesos específicos para transparentar su administración y su presupuesto. Adicionalmente, se necesita el actuar ético de cada diputado en el sentido que asista, aporte y decida con base a las ideas de su partido.

Por último, es necesario diseñar una métrica para evaluar tanto el desempeño del Parlamento como de sus miembros. Con esto la ciudadanía podría evaluar de forma objetiva el desenvolvimiento tanto de este organismo del Estado como de los diputados e ir logrando un Congreso eficiente.

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