04/08/2015

¿Ciudadanía o Politiquería?

Por más importante que sea la elección de un nuevo gobierno, alcaldes y diputados, la experiencia indica que la mayoría de problemas que aquejan a los guatemaltecos no han sido, y probablemente no serán, adecuadamente atendidos desde el gobierno central o gobiernos locales. A pesar que muchos políticos sigan ofreciendo resolver todos los problemas del país desde el Ejecutivo, Legislativo y las municipalidades, en la práctica ha quedado más que demostrado que el Estado guatemalteco ni siquiera ha sido capaz de proveer los bienes públicos más esenciales: seguridad y justicia. No se diga la provisión de otro tipo de bienes y servicios públicos más complicados de conceptualizar, producir y evaluar. Esta falla generalizada de la acción gubernamental, a pesar de los miles de millones de quetzales que se han gastado a lo largo de la historia en la operación del sector público consolidado debería hacer pensar a todos los guatemaltecos en la importancia relativa de lo que se decidirá en la próxima elección. Es poco creíble que esta situación pueda cambiar de manera dramática de un período de gobierno a otro.

En ese sentido, la experiencia a lo largo y ancho del país también demuestra que muchos ciudadanos participan activamente en la búsqueda de soluciones a los problemas que los aquejan desde la esfera privada, ya sea de forma individual o asociadamente con otros ciudadanos que sufren los mismos problemas. Esta labor complementaria, y a veces sustitutiva del Estado, se ejerce en asuntos que van desde temas como la inseguridad hasta la resolución de conflictos, pasando por un sinfín de asuntos relacionados con la educación de sus hijos, provisión de infraestructura productiva, provisión de servicios de educación, etcétera. En esencia, mucho de lo que se hace, contrario a lo que pregonan algunas corrientes radicales, no es por razones ideológicas, filiación política, defensa del territorio, rebeldía, etcétera. Estos cientos de miles de guatemaltecos, simplemente, reaccionan ante la ausencia o inefectividad del Estado. Desde esta perspectiva, aquellos guatemaltecos que ven el actual proceso electoral como un callejón sin salida deben reconocer que muchos de los problemas que los afectan podrían empezar a resolverse, o mitigarse, mediante la acción colectiva de ciudadanos independientes comprometidos con mejorar su entorno económico y social.

Como bien se decía en una publicación del CIEN de 2008, titulada Organización y Consenso, “los ciudadanos tienen la capacidad de mejorar su entorno inmediato en el corto plazo, lo que los convierte en el agente clave para impulsar cambios profundos en sus realidades. Los políticos y las políticas públicas son vitales para mantener el sistema político en su conjunto a largo plazo. Sin embargo, son los ciudadanos quienes mediante el trabajo en equipo, la práctica de valores democráticos y organizacionales, la generación de confianza y la formación de líderes pueden lograr cambios” mucho más duraderos y sostenibles y ayudar a reducir la influencia del caudillismo, clientelismo y corrupción.

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