Venezuela: Ejemplo a no seguir – CIEN – Centro de Investigaciones Económicas Nacionales
15/06/2016

Venezuela: Ejemplo a no seguir

Por más que el régimen socialista venezolano se afane en culpar a otros del colapso de su modelo económico, desde el primer momento en que el Socialismo del siglo XXI mostró sus verdaderas intenciones se sabía en lo que iba a terminar. Lo cierto es que los gobiernos de Chávez y Maduro lograron lo impensable: empobrecer a la nación que tiene las mayores reservas probadas de petróleo en el mundo. Haber hecho descansar todo el modelo económico en la suposición que el precio del barril de petróleo se mantendría por siempre por encima de los US$150 por barril fue un acto de negligencia temeraria que hoy el pueblo venezolano está pagando muy caro. De cualquier manera, dada la lógica del modelo y su forma de legitimación, cualquier razonamiento económico acerca de la naturaleza cíclica de los precios de los productos primarios o de las implicaciones de mantener de forma permanente una trayectoria de gasto por encima de los ingresos salía sobrando.

Al gobierno socialista de Venezuela solamente le ha importado mantenerse en el poder sin importar el costo que hubiera que pagar por ello, ya sea que este fuera económico, social, político o humanitario, tal y como hoy se evidencia. En materia económica, uno de los principales pilares del modelo fue la instrumentalización de cualquier causa con tintes sociales, comunitarios, populares o de naturaleza reivindicativa a favor del régimen, gastando a manos llenas en todo tipo de programas asistencialistas que tomaron formas nominales como el combate contra la pobreza; ampliación de la cobertura de servicios médicos; mejora en la calidad de la educación; erradicación de la desnutrición infantil; promoción de la democracia; formación ciudadana; liderazgo local; gestión comunitaria; economía campesina; etcétera. Todo esto para apuntalar la imagen de un liderazgo benevolente y justo que, como un celoso padre, defiende a su pueblo a capa y espada y para garantizar el apoyo popular al régimen.

Les resultó más fácil gastar y malgastar más de US$400 millardos producto de las ganancias petroleras durante los últimos 14 años que invertir parte de esos recursos en la construcción de condiciones económicas y sociales que permitieran a Venezuela crecer de forma sostenida a largo plazo y generar desarrollo económico y social. Una situación que se pudo mantener, de forma transitoria, mientras los precios del petróleo se mantuvieron por encima de su promedio histórico. Ahora que la realidad es otra salen a luz las profundas inconsistencias macroeconómicas y microeconómicas de este modelo. La inflación galopante, la severa devaluación, restricciones de crédito; desabastecimiento; distorsiones generalizadas; desempleo; pobreza; y, creciente frustración es la consecuencia natural de haber negado los principios económicos más básicos. Culpar del fracaso del modelo a una supuesta guerra económica es una vieja excusa a la que siempre ha recurrido este tipo de pensamiento.

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