Enseñar a pescar – CIEN – Centro de Investigaciones Económicas Nacionales
20/11/2014

Enseñar a pescar

El tema de la aprobación del presupuesto  del Gobierno para el año 2015 fue motivo de discusión la semana pasada en el Congreso. El presupuesto vigente es de Q. 68,485 millones y el presentado por el Ministerio de Finanzas para el año entrante es de Q. 71,840 millones (un incremento de casi 5%, más de Q. 4,000 millones). El desafío más grande para el país es que los ingresos tributarios de la nación no van al mismo ritmo que los gastos. Esto implica que al no haber suficientes recursos el país tendrá que endeudarse aún más –de hecho para este año el pago total al servicio de la deuda pública se estima de Q. 8,900  millones y se proyecta Q.10,470 millones para el 2015. Esto se debe al déficit fiscal de más de 2% de la producción.

Se comentó que en el parlamento “hay un supuesto acuerdo” para disminuir la propuesta de presupuesto. La bancada de Encuentro por Guatemala presentó una idea que se basa en disminuir los gastos en un 10%, con excepción de educación y salud. Una oferta simple y  práctica, pero que no soluciona el problema de fondo para los siguientes años.

Una recomendación específica es no aumentar los salarios, ya que estos representan un incremento de aproximadamente Q. 3,000 millones. Los pactos colectivos suscritos en los ministerios de salud y educación deben ser revisados ya que el país no tiene los recursos para cumplirlos. Otro consejo sería mejorar la composición de la deuda (que la mayoría fuera de largo plazo y con intereses más bajos) con lo cual se podría ahorrar dinero. Por  último administrar mejor los recursos: un pueblo en desarrollo demanda optimizar el gasto.

Definitivamente se requiere de un cambio profundo del gasto público. En los últimos años se han creado erogaciones que no han contribuido al desarrollo del país. De forma populista e irresponsable se han aprobado programas y asignaciones sin evaluar los resultados. Proyectos como la bolsa solidaria –ahora segura- o las transferencias condicionadas, los fertilizantes, la tarifa social o la paga al adulto mayor representan múltiples millones, sin ningún control.

Lo que el país demanda es invertir recursos en los sectores de educación, salud y seguridad. Sin embargo estos no debieran destinarse a aumentos masivos de salarios, sino a extensión de cobertura y mejora sustantiva de la calidad de los servicios –buscando buenos resultados. Adicionalmente la infraestructura debe priorizarse en función de las necesidades más apremiantes y no como se eligen la mayoría de las obras.  Muchas de éstas se escogen  por medio del sistema de Consejos de Desarrollo y el Congreso. Se da por ejemplo que un Consejo Municipal  (COMUDE) decide invertir en una cancha de futbol y el Ministerio de Educación demanda una aula para la ampliación de la preprimaria. Finalmente un diputado de acuerdo con el alcalde lo cambia en el listado de obras por “remozamiento del salón municipal”. Llega el final de año, y aún no se inicia el proyecto, ya que sigue lloviendo o se desconoce el tema. En definitivo, las obras locales debieran responder a las prioridades sectoriales del país.

Indiscutiblemente habrá gente muy pobre que requerirá de apoyo temporal del gobierno para subsistir, pero si sólo damos recursos para el corto plazo y no estamos invirtiendo en el  progreso de las personas a largo plazo, seguiremos siendo un país que no avanza. Apliquemos el antiguo proverbio chino que dice: “Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”. ¿Qué programas recortaría? ¿Está de acuerdo con el incremento salarial para salud y educación?

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