El desafío de la infraestructura – CIEN – Centro de Investigaciones Económicas Nacionales
30/05/2017

El desafío de la infraestructura

Según estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico en el año 2012, para el 2027 se habrá duplicado el transporte aéreo de pasajeros en el mundo; para el 2032, triplicado el transporte aéreo de carga, y; para el 2030 cuadruplicado el manejo de carga marítima en los puertos del mundo. ¿Podrá beneficiarse en algo Centroamérica de estas tendencias mundiales? ¿Y Guatemala? Como están hoy las cosas en la región y en el país, las respuestas más probables son sí y no. A nivel regional, aunque existen importantes restricciones para la inversión pública y privada en estos momentos, y en el futuro cercano, en países como Nicaragua, Honduras y Costa Rica parece existir un mínimo consenso acerca de la necesidad de inversión en infraestructura productiva para aprovechar este escenario global. Localmente, entre falta de certeza jurídica para la inversión privada, incapacidad por parte del Ejecutivo para ejecutar grandes proyectos de infraestructura, limitado espacio fiscal para financiar este tipo de obras, inadecuada planificación de largo plazo, oposición sistemática por parte de grupos radicales a grandes proyectos de inversión y demonización de la participación privada en la provisión de infraestructura; parece que, nuevamente, se están dejando escapar importantes oportunidades de desarrollo para el país.

La situación es más grave de lo que parece, ya que no solo hace falta nuevas inversiones en infraestructura productiva sino, además, evitar que la existente se siga deteriorando cada vez más. Según el Foro Económico Mundial, en promedio, si Centroamérica fuera un país ocuparía el lugar 82 entre 138 países en cuanto a calidad de su infraestructura. En lo que respecta a Guatemala, es de todos conocido el calamitoso estado en que se encuentra la red, la infraestructura portuaria y aeroportuaria y, en general, toda la infraestructura productiva del país. De esa cuenta, el desafío para países como Guatemala empieza con garantizar mayores niveles de inversión en mantenimiento y rehabilitación de la infraestructura existente, efectividad, eficiencia y transparencia en el manejo de los fondos asignados para estos menesteres y desarrollo de mecanismos creíbles y sostenibles para garantizar este mantenimiento en el mediano y largo plazo. En el cortísimo plazo, como mínimo habría que procurar canalizar mayor cantidad de fondos públicos a estos rubros, reasignando recursos que hoy se dedican a actividades poco prioritarias hacia el mantenimiento y expansión de la infraestructura pública. Dado que es inevitable que el país siga endeudándose, debería procurarse también que el crecimiento en la deuda pública se utilice, en su mayoría, para financiar la construcción de nueva infraestructura. Asimismo, resulta primordial crear mecanismos que permitan una mayor participación privada en estos menesteres, así como mejores mecanismos regulatorios que permitan conjugar los intereses públicos y privados de forma segura, efectiva y eficiente.

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